martes, 15 de julio de 2008

Deseo

Yo soy Blanche:


BLANCHE: [...] A los dieciséis años, descubrí... el amor: de golpe y
en forma muy completa, demasiado completa. Fue como si a una le
mostraran bajo una luz cegadora algo que siempre había estado en la
penumbra; así descubrí el mundo. Pero fui desdichada. Me
desilusioné.

jueves, 10 de julio de 2008

Volver a empezar

Soy viva y tonta a la vez; y a veces, como ahora, no me quiero nada. Quiero volver a contar, depellejarme, estar en cero, hacer borrón y cuenta nueva, no sacar conclusiones, reagrupar, saltear el turno, barajar de nuevo, limpiar las manchas, cambiar la propuesta; desaparecer.

miércoles, 2 de julio de 2008

Tracy Chapman y mi primo

Tracy Chapman, Bob Marley y una canción lenta, muy conocida pero que nunca supe el nombre, fueron los tres temas que mi primo (mayor seis años) me grabó a los 10 años. Grabó las tres canciones en uno de esos casetitos con muy poca cinta que se usaban para cargar la Comodore (esto parece de la prehistoria); me los dio y yo me sentí muy grande. Era la primera vez que tenía mi propia "música de grande". Me los ponía a escuchar en un grabador setentero de mis papás lo más fuerte que podía y sentía que ya era un adolescente cool; aunque pasaron varios años hasta realmente serlo.
La canción de Bob Marley era No woman no cry, obviamente la escuché millones de veces más pero me quedó la sensación de conocerla de siempre. Tracy Chapman finalmente fue descubierta como tal hace unos años: en una noche romántica, P. la puso para musicalizar la velada, fue flayero volverla a escuchar en el contexto que había fantaseado hacia 15 años.
Creo que cuando mi primo me regaló los casetes fue una de las primeras veces que me sentí grande. Y fue una muy linda sensación. Mi primo muy lindo, muy canchero para mí, me trataba con respeto y me elegía como la especial de la familia: me contaba sus historias amorosas, me pedía que lo acompañe a fumar o me convidaba de la cerveza que siempre tiene en la mano. Los años pasaron pero lo que se construyó por ese empujoncito, casi simbólico, a crecer se tradujo en otros empujones y ayudas ya más del orden de la adultez. Pero siempre flayeados por habernos elegido primos y no haber devenido así, como pasa la mayoría de las veces en las familias. Nosotros nos elegimos hasta el amor y ahora charlamos profundo cuando no sabemos bien para que lado ir. Yo lo sumo orgullosa a mi lista de incondicionales, alegre de la indiferencia que me provoca los caminos tan distintos elegidos y un poco siempre agradecida por el impulso del empujón.

domingo, 29 de junio de 2008

Entre

Un estado de hipnotismo que no irrumpe pero que tampoco calla, que se expande lentamente entre las sábanas. A veces el hormigueo se siente en las venas que llegan a la cabeza, el cosquilleo permite tu entrada. La llegada es absoluta, absoluta porque no deja nada fuera, porque se contenta con la evidencia. Todo es evidente, nada puede quedar bajo la sombra, es opulento, voluptuoso, desmedido. Pérdida de la vergüenza, no hay nada escondible y es poco lo simulable, aunque a veces se ensaye siempre se descifra. No me invento, ahí, porque ya soy y es todo exterioridad. Nada puede quedar fuera, no estamos fuera, todo es dentro. A veces asusta, a veces confía.

miércoles, 25 de junio de 2008

Feliz

Tanto pero tanto cariño es el sentido. Emoción hasta lágrimas. Mucha alegria. Y los años todos revoloteando con la lista de deseos para las velitas.

martes, 24 de junio de 2008

Dos razones

Práctico más de lo que juego y si tomo impulso termino cayendo en cualquier lugar; quizás por eso es que me vuelvo tan conservadora. Cuando me agito escupo el aire que se deshace de demasiado y entonces prefiero caerme un rato más, así dormida entre los sucesos que no se animan. Cuando estalle estaré protegida y esa es una buena razón.

Si la estrechez me carcome rompo en un alarido y después es imposible volver a atrás. Lo irreversible hace que ruede si igual voy a chocar. Cuando me someto al azar duele como goza. Pienso: sin ese dolor no estaría esta redención y esa es una buena razón.

viernes, 20 de junio de 2008

Deshiladas cumpleañeras

Si hago memoria creo que recuerdo estos días de junio de cada año, es que son la etapa precumpleaños. En común tienen que empieza a hacer frío de verdad, es época de exámenes y fines de cuatrimestre. Yo siempre estoy pensando que hacer para festejar, lo del balance mucho no me cabe, en general prefiero dejarlo para fin de año, ahora está todo a medio camino porque es mitad de año. Siempre me gustan los cumpleaños cuando quiero hacer cosas grosas y cuando quiero pasar desapercibida también, lo que me gusta es esa demostración de cariño generalizada, intensiva y declarativa. Me gustan los abrazos, los brindis dedicados: obvio, me gusta ser el centro de atención. Este año es más raro todo por lo del cambio de década y siento que son un montón de años, que ya soy grande de verdad pero a la vez es como ridículo, como si en algún momento conté mal. Depende de donde me pare para mirarlo pero hay cosas que son idénticas que hace diez años. Me acuerdo perfecto de mi cumpleaños de 20, hice una fiesta en mi casa -que en ese momento era la de mi mamá- y un chico me encajo un beso desprevenidamente mientras pasaba del comedor al living. Me encantó ese chico durante años y creo que todo fue por ese arrebato. Me gustan los arrebatos. El chico que ahora quiero también me arrebató un beso. Siempre me gusta hacer fiestas y bailar para festejar, en general estoy tan ebria a la 1 de la matina que hago bastantes ridiculeces y como buena borracha que soy se me da por hacer grandes declaraciones de cariño. Los últimos años hice fiestas en mi casa con resultados disímiles. Hubo una que fue mi preferida: cumplía 26 y me había puesto un vestido azul con flores naranjas. Me sentía hermosa. Bailamos mucho y nos emborrachamos bastante. Hubo un pseudo casamiento con un amigo de la vida, no me puedo olvidar la cara de emoción de mis amigas –que oficiaban de testigos- por el juego casamentero. Finalmente la ceremonia se frustró porque entró el chico con el que dormía en ese momento, a poner un poco de orden y a marcar territorio. Tuve una fiesta sorpresa a los 21 y ninguna fiesta de disfraces. Ya es habitué invitar todos a comer lentejas que me salen ricas y llenan la panza de calor. Un par de veces salí a bailar y tomar drogas y fue hermoso momento alucinógeno. Este año voy a hacer un multifestejo porque no me decidía y quiero brindar muchas veces y con mucho contenido porque de tanta razón para festejar ya no me acuerdo ni cuales eran; pero lo seguro es que he acumulado anécdotas y fiestas y eso me pone orgullosa. El cumpleaños te tira de tu rutina, te atraviesa los días previos y consecutivos, te llena de regalos, te apretuja de besos, te halagan los abrazos, te perdona los caprichos y te permite el festejo. Salute!

martes, 17 de junio de 2008

sábado, 14 de junio de 2008

Dorothy y Kifky

Cuando era chica, bastante, el primer libro que leí sola fue El mago de Oz, me encantó. Creo que la identificación con Dorothy fue tan fuerte que quería encontrar un camino amarillo. A veces cuando me acostaba en mi cama esperaba que llegue un huracán para que me arrastre al reino de Oz (no sé porque cuando uno es chico los fenómenos meteorológicos podrían ser algo corriente y obviamente no se relacionan con lugares geográficos). El huracán no llego pero yo releí el libro varias veces hasta que me regalaron Dailan Kifki y entonces...bueno quería un elefante de mascota; un elefante que sepa volar. No es que confundiera la ficción con la realidad pero quería que mi realidad se ficcioalice. Creo que ese deseo fue tan fuerte que se arrastró por los años; fantaseé tanto que hubo tiempos en los que dudaba si algo había sucedido, lo había soñado o lo había fantaseado. Me abstraía con mucha facilidad del corset lineal y estallaban posibilidades mejores. Yo era mejor en esas fantasías. Hasta que todo se diluía en una sola confusión. A veces sufría por esto y otras era pura libertad. Con los años fui tratando de contenerme porque bajaba del ensueño muy duramente y sufría bastante. Había una tendencia no tan amigable de preferir pensar a vivir y eso en algún momento hubo que desecharlo. Pero todavía destruyo algunas realidades para convertirlas en caminos amarillos y eso me pone orgullosa.

lunes, 9 de junio de 2008

Quién vino

Cuando miro el celular, y veo que hay un mensaje preguntándome que voy a hacer a la noche, me sorprendo mucho. Hace meses que no veo a L.G. y por lo menos un año que perdimos la confianza de podernos llamar por teléfono e invitarnos vernos. Pese a la sorpresa que me causa la pregunta me alegra que se haya acordado de mi; respondo inmediatamente “no voy a hacer nada, acabo de llegar a mi casa y me iba a dormir. Vení.”. Aclaro: es entrada la noche y yo acabo de llegar de una fiesta con la única proyección de acostarme y dormir tranquila lo más que pueda. LG no responde, a la hora decido llamarlo, no quiero perder la oportunidad de verlo, su mensaje despertó todas mis ganas de estar con él que siempre son muchas y esta vez parecen ser más. Me late fuerte el corazón cuando suena el teléfono pero me reestablezco cuando escucho su voz. Me dice: "ya te estaba por llamar, mira estamos acá con GGB ¿te molesta si vamos los dos? No, obvio vengan claro." Cuando llegan, GGB se va enseguida diciendo que alguien lo esperaba, no sé quién puede esperar a quién a esa hora pero no importa. LG me mira se sonríe, se saca la remera gris que trae puesta y se acuesta boca abajo en la cama. Sonrío, me agacho, huelo su piel: quedo embriagada. Es bello, muy bello, creo que es lo más bello que puedo pensar, que puedo sentir. Acerco lenta mi mano y antes de tocarlo ya siento su suavidad: el resto es puro delirio.

viernes, 6 de junio de 2008

Bailar

Quisiera bailar hasta que me duelan los pies, como esa noche que fui a un cumpleaños, que era una fiesta producida, y tenia puesto unas chatitas; cuando me fui a las siete de la mañana después de haber bailado sin parar sentía que no podía llegar hasta la esquina a parar un taxi. Pero la sensación de satisfacción era tal que, aunque quería evitarlo, me fui dando pequeños pasitos bailarines hasta desplomarme en el asiento trasero del auto.

miércoles, 4 de junio de 2008

Deshiladas

Me agarro la fobia social, bueno tampoco tanto (es que soy muy exagerada), digamos mejor que no ando bien en la cuestión social; aunque tampoco cuestión social es un buen termino, si no recuerdo mal es un concepto y se usa para algo muy distinto; quizás sea mejor “no me estoy bancando mucho a la gente”, ahí va, eso es lo que me pasa. No me pasa con todos y con todos no me pasa por igual sino más bien con los muy cercanos, los muy pesados, los muy quejosos, los muy negativos, los soberbios, los avasallados por la vida urbana. Me banco menos a las mujeres que a los hombres, aunque estos demanden más pero joden menos. Igualmente me banco poco a mí, me aburro bastante de mi misma. Cuando me agarra “la indiferencia con las personas” aumenta mi necesidad de ver películas; miro muchas y si no miro pienso en ellas, leo criticas, veo que ver. También aumentan las lagunas mentales, o más que aumentar digamos que las dejo ser, entonces no todo los pensamientos tienen un hilo sino que se quedan ahí dormidos en la nube blanca. Peor aun si la nube incluye memoria, las dificultades para recordar aumentan momento a momento en un increcento. Un amigo me dice que se acuerda más de las sensaciones que de los sucesos, yo también: entonces en vez de un nombre me acuerdo de las sensaciones que me da ese nombre o en vez de un concepto o una cita sólo recuerdo las sensaciones que me provocaron. Me siento incapacitada de relatar un libro o una película, de repetir un texto, cantar entera una canción, etc. A veces llego a la cocina de mi casa y una amiga me dice “cóntame todo”, de respuesta tiene un resumen de lo que paso, mis sensaciones, las conclusiones y el análisis del hecho; entonces se quejan: “contás re mal, cóntame bien ¿te tengo que preguntar todo?”. Y no, no hay manera de armar un relato detallado con diálogos y decir “me dijo” y “le dije”, admiro a mis amigas que te cuentan todo con detalle y en un orden temporal, no me importa que inventen, es un relato consistente. En mi caso es imposible. Por suerte la necesidad de soledad pasa rápido y entonces disminuyen las lagunas y aunque los relatos me sean imposibles, un poco más avispada estoy.

lunes, 2 de junio de 2008

Somanola


Soma que también es Manola.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Oficios

Podría haber tenido más de una opción, podría haberlas tomado a casi todas; podría haber caminado más lugares que decidí no abordar porque el trabajo era demasiado, porque el destino no era tan tentador, porque algunos me sometían demasiado a ideas de antes.
Así que fui descartando uno a uno los que no me gustaban mucho, los que no me dejaban ser como quería, los que pregonaban demasiada libertad, los cortos y los muy largos. De algunos recorrí algo y me fui, de otros lugares los descarté antes de pasar. Ahora ni me pregunto que hubiese sido de recorrerlos, sólo me pregunto cuáles fueron los que decidí transitar.

Ya sé que no todo termina acá pero, no me acusen, hay cosas que han seguido su curso y está bien que así sea. Lo que no fui, ahora practico serlo:
peluquera, escritora, maestra, psicóloga, historiadora, diseñadora de modas, instructora de yoga, modista, artista plástica, titiritera, inventora de juegos de mesa, urbanista, actriz, critica literaria, vestuarista, filosofa fenomenológica, chef, cuidadora de gatos, mochilera, poeta, guía turística, empleada insuficiente, militante, investigadora, asistente social, política, fotógrafa, terapeuta de pareja, informática, periodista, embajadora en París, estudiante eterna, jugadora de bridge, animadora de fiestas infantiles, organizadora de eventos, peronista, especialista en literatura maldita, decoradora de interiores, directora de teatro, artista en papel mache, productora de radio, editora, humorista stand up, mateadora larga, naturalista, etnógrafa, turista …

lunes, 26 de mayo de 2008

Pincelada

Pasaban los nadas y los todos por las oraciones como las primeras canas: imperceptibles.
Había otras palabras, como siempre las palabras, que venían a decir nada sobre lo que estaba pasando, que venían a distraer lo insoportable. Y las sonrisas o las piruetas, la luz, la tos, algo, por favor, que separe los cuerpos, que retraiga los impulsos, que libere las mentes (como quien dice, yo no quiero). La mente brilla si es la distracción del cuerpo. No quise caer en la delicia de la memoria para apartarme.
Pesaron silencios, porque no dejan salida, pero son bien interrumpidos por otros artilugios, menos convencidos, que aconsejan equivocarse para retraerse.
Y yo, que soy suelto, pensé que otra vez estaba sólo para lo que haga bien. Después me distraje y me raspé con la memoria.
El goce se me equilibra entre mis placeres y mis dolores.
Desde lo bajo un empuje ciego, persistente, liviano e impuesto. El tirador suelto, amor, guía favorecido por la falta de cordeles. Delicia, sí, gloria y perdición.
Arranqué con la misma miseria.
- No aciertes esta vez. Sé que todavía estoy ciego para ver en tu hedor mi placer. No apuntes, no pienses.
Después, como no soy muy meticuloso con la sinceridad, me abroché al delirio. Todavía el vacío no me pertenece, todavía piso en las mismas espinas débiles que se doblan antes de hacerme sangrar. No quiero saber del vacío que no me pertenece, ¿enterarme de todas las carencias que acercan la curvatura para después no reflejarme?
Debería haber aprendido a acribillar los relatos. Debería saber no mirar, no tocar o matar. Es mi amor, otra vez, mi ceguera.
- No yerres, amor, a la delicadeza del goce. No vuelvas a perder un poco de brillo por el encanto, no encantes e iluminá.
Amor me pierde y desamor me encuentra (no en el eje porque me ubica en el suelo).
- ¿Sabré acorralarte antes de que me deshagas otra vez, sobrevivirte?
Me susurra algo. Me sugiere. No puedo no escuchar y me estremece.
- No hables. No apuntes, dije, no fijes, no pienses, no relates. No abordes. Piedad, amor, que todavía son víctimas del suceso, que todavía no viven, que todavía vuelan.
¿Amor inmaculado después de tanto derroche? Algo tiene que haberse volcado, y no se quiere ensuciar. Pero mi memoria, maldita memoria, me trae cada tanto esos rasguños del único rumbo que existe que es el que ya transité. Y amor saluda sin cuerpo mientras se desvanece por horror.

(Es un escrito de Bat que me regalo para que lo suba acá, me gusto mucho)

domingo, 25 de mayo de 2008

Chantaje

Atascado en la nuca,
apaciguado reflejo,
acepto la conveniencia, sin más, porque es impuesta;
desciende por la columna,
lo dejo entrever mis venas,
no se trata de callarte o gritarte,
de nombrarte u olvidarte;
transito lento por el espacio cerrado del tramado
silencio, voy lento:
es una emboscada atacaré en tu espalda;
cuando calles, yo grito,
cuando escupás, yo trago;
encañonaré la piel,
chantajearé los hechos,
me inmiscuiré.
Será demasiada la sombra:
destruido tu pasado y mi presente.

viernes, 23 de mayo de 2008

Dos diálogos

1.
Lo que escribí antes, las instrucciones ,fue una idea de A.
Me estaba contando que tuvo un sueño con una chica que fue su novia; ella se iba y le mandaba una carta de lejos. Yo le pregunto: ¿que te ponía en la carta?. Me responde: no me acuerdo ¿me mandaría las instrucciones para su ausencia?

2.
- Hay minas "ricas" y minas lindas.
- No entiendo, ¿como es la diferencia?
- Ponele: Scarlet Johansen es "rica" y Liv Tyler es linda pero no es "rica"
- Ah, ¿y yo qué soy?
- Vos sos "rica" y linda
- ¿O sea que soy más linda que Scarlet Johansen?
- Jaaaaaaa claro que no, pero igual vos sos linda y "rica".
( el amor te hace decir cualquier estupidez)

Instrucciones para mi ausencia

  1. Bórrame lentamente de las noches de tu semana.
  2. Silenciá los discos de Radiohead, Spinetta, Cerati.
  3. Desparramá mis cosas para que al no estar todas juntas saquen mi presencia
  4. No podría haber sido nada de lo que no fue. Así, fue hermoso.
  5. Tapá las palabras tontas del amor, eran solo eso: tontera. Ya habrá más destinatarios.
  6. Extirpá los recuerdos del sexo, de las noches, de las fantasías, de las sensaciones.
  7. Fantaséame siempre riendo
  8. No hubo emboscadas, tampoco estrategia
  9. Creé que siempre hay algo que queda.
  10. El olvido es una opción.
  11. "Siempre termino en lo mismo, asesino tu fantasma y la diana me sorprende recostado en el balcón"

lunes, 19 de mayo de 2008

Hoy

Habrá momentos de mayor claridad, de menor dispersión; donde cada cosa tenga su correcto espacio; donde entren prolijamente las ideas y las palabras; donde exclame por la sorpresa y no pegue alaridos; el espacio esté dado y no ganado; donde pueda desplegarme toda y volverme varias.
Habrá momentos así, mientras tanto me estallo de risa y de sueño por tanto caos vuelto vida. Demasiadas ideas para tan poca cualidad. A veces es mejor dormir.
Habrá momentos.

jueves, 15 de mayo de 2008

Declaraciones

De repente me parece que somos iguales, que encajamos perfectos. Sobretodo porque nos reímos mucho y casi siempre de lo mismo. Me mira justo en la mitad de mi pensamiento y me dice: “quizás nos queremos tanto porque yo me parezco a Mickey Mouse y vos a la rana rene.”

viernes, 9 de mayo de 2008

Caminata

San Telmo está soleado hoy, sólo escucho conversaciones de idiomas lejanos y veo precios para lejanos bolsillos. Pero la sensación de bienestar de caminar al sol puede más que la frustración de no poder consumir nada. Me siento parte de algo y no sé bien de qué, de la ciudad o de lo que pasa en ella, de lo que planeo o de lo que hago. O quizás sea la intensidad de algunos momentos que siguen pasando.
Pienso: cuánto vaivén de sensaciones ¿Cómo puedo, a veces, sentirme tan extrañada, tan perdida, afuera de todo; ser ajena hasta de mi misma? Otras tantas veces siento esta sensación de creerme imprescindible en algún orden , en alguna cadena, ambiente. Sentirme familiar como si cada lugar haya sido mío, lo haya habitado, estudiado, conocido cada detalle.
Mientras el sol pega en mi cara la sensación de ser fundamental, de estar planeando una gran idea, de pertenecer a la mejor elite que a la vez es masa.; de transitar dejando huella. Y quizás en esa misma sensación, de repente, explota lo nimio, el acoso de que cada movimiento lleva tanto esfuerzo voluntarioso; tanta razón tanteada para que cada día uno no quiera renunciar y a la vez sepa que no tiene caso, que son simples excusas, que la mayoría de las veces se disipan por sí mimas.
Y siempre vuelvo a creer que es cuestión de fe, que por eso creo, y menos mal que ahora siento está plenitud, y no me importa que sea tan efímera como las pocas cuadras que me restan caminar hasta que me sumerja en el subte. Y baje hasta el tren despabilada y sonriente.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Terrenos resguardados

Dejo que el sol me encandile; me gusta la sensación. Me gusta porque cuando cierro los ojos y aparecen las manchitas negras en la luz, ellas devienen escenarios; su aparición no es una elección. Hay otra zona, otros lugares que habito sin estar. Cada uno, es una parte de mí, de lo que soy o de lo que me gustaría ser. Escenarios que se repiten y sostienen diferentes escenas, extraídos de deseos y recuerdos infantiles, de otros lados y de otros tiempos.
Una casa con patio empedrado con un árbol grande y una hamaca paraguaya; una ciudad parecida a Buenos Aires pero con mar en vez de un río lejano; un puerto amplio y suburbano que a veces me da miedo y otras veces me da amor; un río con sauces llorones en la orilla, me tranquiliza, se parece a los lugares a donde íbamos a pescar mojarritas cuando niños con mis papás y mi hermano; un monoambiente pintado de blanco muy minimalista y cool, en un piso alto de un departamento antiguo y señorial; la casa en la playa con desniveles y un amplio porche, un ventanal enorme al mar y mi biblioteca rebalsando de lecturas, hay perros y gatos y es el descanso activo más lindo que puedo fantasear; hay pedazos de Uruguay acá y allá, de la ciudad y de la playa, que se meten solapados;
La Habana y el malecón vuelven siempre; también hay pedazos de escenarios fantaseados en las lecturas: Paris, NY, Bahia, pueblitos del interior y muchos más.

Espacios que son refugio, condensaciones, puzzles del tiempo, de mi misma: espacios acallados, móviles, donde escapar cuando se vuelve asfixiante, se repite tedioso, hostil.

domingo, 4 de mayo de 2008

Rito

Muerte y resurrección: las formas de un cuerpo en movimiento. Las formas de los cuerpos en movimiento, descorporalizan. Deshacen lo tangible.
El amor es lucha: te domino para que me domines y si sucumbo a tu abismo es el mío. El llanto desconsolado es la partida desde y hacia un rito amoroso. El paisaje deja de ser la cama y la ventana; se transforma en lo imprevisto, hay movimiento constante. La quietud es parte, está dentro, componiendo y descomponiendo.
Extenderse, defenderse, a veces es emboscada y otras tantas es el tiempo dejándose.

viernes, 2 de mayo de 2008

Resplandores

Purpurina en mi jopo ochentoso
y en la cabeza de cielo del pelado,
en el lomo de la gatita
y en los rulitos de mi ex.
Purpurina en los parpados del amor,
en el escote
y en las botas.
Purpurina en la barba del amor,
en los ombligos,
en las tostadas del desayuno,
en la cama,
sobre mis manos,
entre los dedos.
Purpurina todo brilla,
somos esplendorosos, así, esparciendo glamour.
(vamos dejando una estela de brillo artificial)

jueves, 1 de mayo de 2008

Vuelve

La escena vuelve, me explota en la cara. Es hipócrita. No hay temor porque lo que sucedió ya no pasa pero no hay resignación: la pérdida nunca fue una posibilidad. Entonces pensé mientras caminaba, cuando dejaba que mi mente atraviese a ese otro terreno, las posibles diálogos del ahora. Relatos sobre nuestras ausencias, detalles rebalsando de tanta incondicional declarada. Porque la entrega nunca es temporal entonces vos y yo seguiremos siendo un poco también en el ahora. Y en esa satisfacción de que no todo se diluye en la inmediatez, de que tanta desnudez rompe ataduras, me explaye sobre vos con lo que había en mis manos: migajas de ese amor y mucha entrega.
De este lado, todo era moldeado, los mismos ojos llenos de cansancio esperando una redención mucho más allá; el mismo sacrificio embanderado y unas ganas infinitas de llorar. Te hubiese abrazado para decirte que te dejes en paz, que te entregues, que la belleza esta ahí y te alcanza. Te hubiese entregado una a una todas mis carcajadas para que detones tanta amargura.


Los abismos siempre son más, nunca jamás alcanza tan poca realidad a tanto deseo de la constancia. Apabullada de tanta desilusión fui decreciendo en casi cada imagen construida hasta formar este desierto, arrullada de soledad.